Cómo funciona
- Pulsa el botón y copia la dirección de prueba.
- Envíale un correo como los que mandas de verdad: desde tu programa de correo, desde tu web (un formulario, una factura) o desde tu herramienta de newsletter (añádela como suscriptor o usa «enviar prueba»).
- En unos segundos verás el resultado en la misma página.
Qué comprobamos
- SPF, DKIM y DMARC tal como los vio nuestro servidor al recibirlo, y si coinciden con el dominio del remitente, que es lo que mira DMARC.
- El servidor que lo envió: su IP, su nombre inverso (PTR), que Gmail exige, y si entregó el correo cifrado.
- Listas negras: la IP en SpamCop, Barracuda y PSBL, y la IP y los dominios en Abusix.
- Baja en un clic: obligatoria desde 2024 para quien envía en volumen a Gmail y Yahoo.
- Contenido: enlaces acortados, correos que son solo una imagen, adjuntos que Gmail bloquea y plantillas tan pesadas que Gmail recorta.
Lo que nadie puede ver desde fuera
Gmail y Outlook no publican la reputación que dan a cada dominio. Depende sobre todo de cuánta gente marca tus correos como spam, de si escribes a direcciones que no existen y de cómo cambia tu volumen de envío. Por eso no te damos una «nota de reputación» inventada: te enseñamos lo que sí se puede comprobar y, para Gmail, te recomendamos darte de alta en Google Postmaster Tools.
Si tu problema es un error concreto (un rebote con un código como 550 5.7.26), mira los errores de entrega más frecuentes.
Privacidad
No guardamos el contenido de tu correo: lo leemos, guardamos solo el resultado (sin las direcciones) y lo borramos a los 7 días. Detalles en la política de privacidad.